Mirada triste,
ojos grises,
un jardín de flores embiste
con donosura cada maleta perdida
con el árbol en su caída,
tiembla de frío los días sufridos.
Y tras de mi una partida
fue la marcha lo que me dejó podrida
la rabia, el corazón,
todo aquello no respondía a ningún tipo de razón.
Lo que más sería
el poder de una lucha indomable
se fue de mi, se fue por mí
se fue y no sé a dónde.
Velada se desviste
igual que las ramas tras verano,
año tras año ya son varios,
los momentos del pasado ahora tienen su espacio
y se llenaron de tanto querer.
Se hizo tras de mí
escenario y tragedia,
ahora calma y también frenesí,
aprendí a entender
que la vida son flores y jardín
por los que merece la pena vivir.
Y así juega al despiste
cada mañana el sonreír,
ya sabe que no volverá a tenerte,
ya no haces falta
porque lo he descubierto;
me tengo a mí.
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