11 de abril de 2014

Putrefacción ideal

Me sorprende lo valientes que resultan las ideas en un Mundo como éste. Un Mundo tan podrido y corrompido que ni tan siquiera te permite pensar con fluidez, idear con la perfección. Es, de hecho, nuestra única barrera; es la manera en que lo corrompido corroe, el olor está en nosotros. Pero digamos que me hago el sorprendido diciendo que las ideas no son lo suficientemente temerosas. Es más, me atrevería a vaticinar una posible crisis humana patrocinada por ineficiencia de un Mundo sin alternativas. Sus mejores armas se quedan obsoletas, gritan un cambio, una nueva utilidad; humanos que se arrastran bajo la idea del sinsentido, atados por cadenas que desechan lo nuestro y fomentan todo lo que cada vez más nos pudre. 

Sí, no sé cuántas veces más hará falta gritar para que alguien nos escuche, hace mucho tiempo que no veo manos al borde del precipicio intentando rescatar las oprimidas ideas que, cual pus, surgen de la infección. Pero parece que mientras queden armas seguirá la guerra, como seguirán las mismas barreras, las mismas trincheras que hoy me hacen desesperar. No es entre nosotros, es para nosotros contra todo lo que nos deshumanice, nos cosifique; no somos nosotros nuestros propios enemigos, sino aliados en una guerra abierta, en una competición donde debiera primar la iniciativa en vez de la meta, donde las ideas puedan respirar el aire de cualquier ciudad sin que se conviertan en cultura, sólo leyes a modo natural que resuelvan las dudas de cualquier persona de todo el planeta. La guerra será contra el que no aprenda que la clase humana es digna de contemplar el sentido de la libertad, sea donde sea su lugar, su raza, su edad o su sexo. Y así, por fin, nadie será considerado como perdedor por pensar sin el reconocimiento de los demás, las ideas ya no serán las que sometan al Mundo una vez más. Han escapado, y lo harían si este discurso no se perdiera entre los valientes que se atreven a decir lo que piensan sin justificar una idea como una ley universal. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario