27 de marzo de 2016

Adiós temor

Cuando la pura incertidumbre se traduce en la espeluznante idea de temer al propio temor ya no hay nada más volátil que la propia existencia. Ya no importa, cada pensamiento gira entorno a la propia razón de ser, que teme ser de más, ser de menos, y que encuentra la salida en dejar de ser. Solo que cuando uno deja de ser, normalmente no le es igual de sencillo volver a serlo, e incluso en algunos casos suele resultar imposible. Es una escapada hacia el vacío, y nada reconfortaría tanto como esto salvo porque aunque nos frene, el suelo nos salva y nos contiene. 

Resulta innecesario mas no elegido este cruce de acusaciones contra uno mismo. Es la lucha natural que se tiene al recordar y traer al presente el vago peso del pasado que escribe una desarraigada estela, apuntando con su marca a la vez a nada y a este miedo injustificable por el lógico desconocimiento de lo probable. Este sentir no es más que la pura rebeldía de la libertad revelada, de la oportunidad ensombrecida por su propia gloria, carente de algún escrúpulo y desligada de toda realidad, de todo misterio. Es la derrota que nunca se acepta por orgullo. Es la sensación que nos mantiene despiertos entre tantos sueños sin cumplir para que los cumplamos, e incluso hace las veces de la mano amiga que siempre falta cuando nos aborda. 

Pura energía contenida deseando conquistarte; no es más que una pesadilla en replay, un mal aprendizaje acostumbrado a ponérselo fácil al dolor que a todos nos recorre el pensamiento cuando pensamos de más mientras lo intentamos evitar. La única solución resulta de decirle que no y seguir como si nada, dejando de esperar para actuar ante el público que espera su show, aquél que hará disfrutar a los demás y te dará un lugar. ¿ Cómo hacerlo ? Escríbelo.

22 de marzo de 2016

Vivo en sus adentros

Cuando todo arde ya nada queda, o así debiera ser mas los restos de esta partida sin vencedor han acabado por estancar el canal de nuestras vidas. Acaloran con su animoso recuerdo la ingobernable sobriedad de una despedida sin adiós. Se despide como se despidieron de mi cuerpo la ingenuidad y todas aquellas cosas que aún llevo muertas en mí como un lastre que amenaza con anclarme mientras siento que el tiempo no deja de atropellarme. 

Un buen día nos encontraremos buscando reavivar la llama que jamás prendió por completo pero ahí seguiremos, como el sediento que no consigue sedar su sed, procurando encontrar el hueco donde quepamos sin hacer mucho ruido, o donde refugiarnos del frío de la amarga soledad. Tan sólo son cenizas pero es tan fuerte el recuerdo y la esperanza que calientan con solo tocarlas, dejando a su propia merced todo lo superficial y brotando en mi interior el calor de un pasado con olor a insatisfacción.

No fuimos nunca tan libres como cuando nos volvimos a equivocar pensando las formas por las que merecía la pena echar la vista atrás, o como cuando destruimos solamente para forjarnos de nuevo. No seremos ya más que una nítida imagen que busca reconocimiento en un futuro indómito. Y es que parece que vivir es en mí el mayor enigma por resolver, si bien es el reto lo que me impide parar, lo que me hace fracasar para seguir teniéndome, día tras día, que levantar. 

15 de marzo de 2016

La punta de algo más que un iceberg

La homosexualidad no está en el 10% del planeta. La homosexualidad se encuentra en todo lo que nos rodea; en todas aquellas cosas que nos identifican y etiquetan como tal por el simple hecho de parecer ser algo que quizás ni tan siquiera uno se ha planteado querer ser antes.

Incluso te malogran, te obligan a posicionarte en una guerra que nunca antes te había dado tan igual. Son esas cosas las que rodean todo lo que nos rodea, cerrando el círculo como si de un circuito se tratase, solo que no llega a ningún lugar. Y nos siguen condenando a todos a una lucha estúpida con el de al lado, con el de enfrente, con el vecino, con el amigo y con el enemigo, pero sobre todo una y otra vez con uno mismo.

Pues, señores, ¿ quién no se ha tenido que cuestionar a sí mismo por si no resultaba cuestionable, incluso desacreditable, cualquier acto cotidiano realizado por poder resultar "demasiado" femenino o masculino? Vulgares etiquetas que dicotomizan todo lo naturalmente humano, todo lo probablemente posible en la vida de un individuo y con independencia a lo que le cuelgue (o no) entre las piernas.

Estúpidos somos si no pensamos con verdadera claridad sobre este hecho porque entonces seguimos ciegos caminando por un único camino de un sólo sentido. Demasiado aburrido, ¿ no ?