Una vez tuve miedo a un amanecer negro. Una vez tuve miedo a cerrar los ojos y quedarme durmiendo, a creer en esos cuentos que poco a poco fueron desapareciendo. Una vez creí en tus palabras y con gritos acabaste con mis ganas de seguir abrazando el sueño que con cariño los dos formamos. Nada había igual, tú y yo, yo y tú, los dos contra el mundo que se pone ante nuestros ojos.
La rabia y la cordura acabaron de mucho en mucho con nuestras ganas de seguir adelante, una dulce melodía entre unos labios tan amargos como la distancia del micrófono al cantante que aspira a decir con una nota lo que ya las gotas que caen de sus ojos no llegan a alcanzar.
Ya te fuiste y me partiste en dos. Una vez pensé que llegaría este día. Una vez solamente me gustaría que volvieras y que me dijeras todo aquello que ahora que no puedo lo quiero para mi. Nunca se me va a olvidar eso de "nada ni nadie nos separará".
La nube que ahora cubre lo que antes brillaba se despedaza, el frío y la lluvia me amordazan la mirada y el dolor ajeno al mundo externo sólo cuenta con aquel momento en que esto dejó de ser un simple juego. Ahora seremos por siempre mucho más que todo esto. No te olvides que no hubo un jaque-mate, será un nuevo punto y aparte.