Puede ser que un día te hayas perdido entre los sueños que
tejimos y hoy aun nos enredan, que busques la salida y yo la entrada, que
imagines todo tras de ti y siga ahí. Puede ser que sigas perdido por una buena
razón, aunque obvies todas las formas en que luchamos por romper con la finitud
del tiempo. Puede ser que hoy sea ayer y
yo todavía siga contando minutos hacia atrás y nunca hacia delante. Pero me
compensará saber que ayer y siempre hoy sigo contando porque nunca sale cero y
con ello me conformo; por robar un poco de tiempo al tiempo y seguir creyendo
que aun no existe un día si no te tengo.
He sido víctima de un entierro sin juicio ni tierra de por
medio, con la esperanza medio llena y los brazos vacíos me he lanzado a romper
yo también con lo que me viste y se ha quedado pequeño de tanto lavar con agua del
sabor del mar. Un sinsentido que ahora es tu destino y que acaba conmigo, el
momento en el que los gatos perdieron todas sus vidas. Puede ser que haga
tiempo que mi camino no se encuentre a sí mismo y me dirija al mismo punto de
partida, sólo que aun con mi vida podría reconocer que se fue contigo una parte
de mí. Y es tan fuerte que aun sigue llamando a mi corazón, que desea
completarse y no encuentra a nadie que le devuelva su razón de ser, el aire que
ya no respira, y confía en que algún día sea el que permita volar mis ganas de
escapar.
Tú, sin más, todo un Universo que formar. Fui un Dios, todo
por crear, y una vez creado todo se marchita si no quieres estar a mi lado. Tú,
ahora, haces que se parta mi Mundo y todavía me pregunto si es ahí donde
pertenezco. Pero sé que no es cierto, aunque no sea lo que siento, porque
pienso que para existir hace falta sufrir, es la forma de negar que fui un loco
al que engañar servía para recordarse a sí mismo que se puede ser feliz a costa
de los demás. Tú, desde el principio siempre fuiste el final, y nunca me paré a
pensar que estabas tan roto como yo, que sólo querías encontrar ese algo más
que nos define y nos permite no sentir frío entre tanta soledad, te quedabas
conmigo hasta que volaste y lloraste por los dos. Tú primero y yo después,
descubrimos que lo único que tenía de para siempre nuestro cielo es su color
azul, sólo que aun yo me sigo extrañando cuando no cambia de color y me
cuestiono si alguna vez fui yo, por los dos, el de siempre sin pensar que fui yo,
sin más, hasta antes de verte, el que seré para siempre.