16 de diciembre de 2014

Deja limpiar el aire con la lluvia de tu mirada

Puede ser que un día te hayas perdido entre los sueños que tejimos y hoy aun nos enredan, que busques la salida y yo la entrada, que imagines todo tras de ti y siga ahí. Puede ser que sigas perdido por una buena razón, aunque obvies todas las formas en que luchamos por romper con la finitud del tiempo. Puede ser que hoy sea ayer y yo todavía siga contando minutos hacia atrás y nunca hacia delante. Pero me compensará saber que ayer y siempre hoy sigo contando porque nunca sale cero y con ello me conformo; por robar un poco de tiempo al tiempo y seguir creyendo que aun no existe un día si no te tengo.

He sido víctima de un entierro sin juicio ni tierra de por medio, con la esperanza medio llena y los brazos vacíos me he lanzado a romper yo también con lo que me viste y se ha quedado pequeño de tanto lavar con agua del sabor del mar. Un sinsentido que ahora es tu destino y que acaba conmigo, el momento en el que los gatos perdieron todas sus vidas. Puede ser que haga tiempo que mi camino no se encuentre a sí mismo y me dirija al mismo punto de partida, sólo que aun con mi vida podría reconocer que se fue contigo una parte de mí. Y es tan fuerte que aun sigue llamando a mi corazón, que desea completarse y no encuentra a nadie que le devuelva su razón de ser, el aire que ya no respira, y confía en que algún día sea el que permita volar mis ganas de escapar.

Tú, sin más, todo un Universo que formar. Fui un Dios, todo por crear, y una vez creado todo se marchita si no quieres estar a mi lado. Tú, ahora, haces que se parta mi Mundo y todavía me pregunto si es ahí donde pertenezco. Pero sé que no es cierto, aunque no sea lo que siento, porque pienso que para existir hace falta sufrir, es la forma de negar que fui un loco al que engañar servía para recordarse a sí mismo que se puede ser feliz a costa de los demás. Tú, desde el principio siempre fuiste el final, y nunca me paré a pensar que estabas tan roto como yo, que sólo querías encontrar ese algo más que nos define y nos permite no sentir frío entre tanta soledad, te quedabas conmigo hasta que volaste y lloraste por los dos. Tú primero y yo después, descubrimos que lo único que tenía de para siempre nuestro cielo es su color azul, sólo que aun yo me sigo extrañando cuando no cambia de color y me cuestiono si alguna vez fui yo, por los dos, el de siempre sin pensar que fui yo, sin más, hasta antes de verte, el que seré para siempre.

No hay comentarios:

Publicar un comentario