21 de agosto de 2014

Demasiada casualidad

Hasta cuándo esta maldita decencia que anula todo lo que la gente piensa y me arruina hasta que el deseo se convierte en miedo para acabar en pena. Es trivial decir la verdad, no puedo, no quiero seguir igual, es conformarse con la estabilidad sin riesgo de fuga, es la impaciencia sentada en un banco, es el fuego cuando se enfrenta a otro fuego y acaba por incendiar todo lo que el hielo no ha podido. 

No saber qué hacer para un buen día ser. El tiempo mirándome fijamente, tal como disimula hasta que hiere, y sus miradas son como cuchillos que se clavan sin que la sangre brote del corazón. El tiempo mirará porque me hace enfermar, me puede curar, y seguimos convirtiéndonos en desconocidos que siguen conociéndose en el momento más oportuno e indebido, luchando porque nuestro libre albedrío llegue a buen puerto y sólo conceda primeras oportunidades. 

Así poder borrar de un solo soplido el aire que antes nos mantenía y hoy nos obliga a continuar, aunque vivir sólo sea morir ahogado. Cobrar sentido para el tiempo, que fue el único testigo de lo que ya es sólo veneno y fuego vivaz, siga contando para delante y nunca para detrás. Todas las noches puedo vivir y morir a la vez, a la vez que aprendo que la muerte sólo llega cuando el cuerpo se despega de lo único que en esta vida importa de verdad. 

13 de agosto de 2014

Todo no es la suma de las cosas

Ante ti, todo un Mundo de presuntas oportunidades. Desde los hechos, la más absoluta de las incapacidades, haciendo de la suerte y la esperanza armas para combatir lo invencible. Ante nosotros, todo un complot desordenado de despropósitos que más de una vez acaban minando lo que sustenta sus piernas. Y ante la vida, tan solo herramientas culpando a la máquina de crear en vez de producir. Es así como la guerra comienza, y es así como se hace imposible detenerla. Por ello se hace viral todo lo que no alimenta al engranaje, y sus piezas, tan fáciles de sustituir que adquieren un valor tan inexacto que ni alcanza para ser. Ni mucho menos para entender. 

Así, el Mundo acaba por seguir girando, por arte de birlibirloque, alejado de lo que le representa, y lo que le representa bien podría ser algo parecido sin que fuese nada, y eso es porque no hay nada que importe tanto como lo que solamente importa. Cualidades al peso, cabezas que sólo sirven para sostener la jarra de leche, vacíos cuentos de buenas noches cuya función no es más que la de aguantar otra noche sin tener pesadillas. La libertad, convertida en valor, se vuelve únicamente una propiedad para los que luchan por seguir siendo, tan sólo una cruzada para el que dispara para no ser vulnerado. Y deprisa y corriendo para que el barullo no distraiga a la máquina que se nutre de almas que no aceptan ser divergentes, y que en su reciprocidad priorizan la verdad ante la razón, un arma ante un beso, todo lo que recuerdan por todo lo que consiguen olvidar. 

Sin más, excusar a la máquina construida para oprimir, pues su intención no es otra que obedecer al creador. Sin más, el creador no es más que su propio verdugo, que enfermo busca su propia destrucción sin que entienda que no todo es mortal sin que por ello no pudiera ser más de lo que pudo ser. Sin más, el que vuelve locos para que le entiendan. Sin más, un reclamo para las exigencias de lo que un día fue un Mundo el cual se consideraba a sí mismo y era capaz de reconocerse tras su misma sombra. Sin más, un total totalizador que sintetiza diferencias, universaliza experiencias, que reconoce lo que no conoce y rehúsa de lo que le permite conocerse. Sin más, un pájaro que bate sus alas hasta que ya no aguante y el Mundo sea sólo un lugar para descansar, si es que se puede, en paz. Sin más, un menos que sea capaz de bastar a la máquina que desecha su guía para llorar con razones. Sin más, herramientas cuya utilidad sea recordar para qué existen y puedan construir y nunca derrumbar.

3 de agosto de 2014

El arcoiris de sus razones

¿ Dónde te metes que soy incapaz de perderte ? ¿ Dónde tú fueras si yo viniera a despertarte con el mismo color que razones me falta para encontrarte ? Es, acaso, la locura de tus ojos la que reactiva mis sentidos más instintivos y se niegan a razonar una cordura más madura, menos pasional. 

Es como ver el mar cuando esperas sentado lo imposible sin curiosidad, sin necesidad alguna por aguardar. Y de qué manera no hay nada que me pueda recordar tu calor sin dejarme frío, sin que el aire me cale a mí. Verás cuanto más el eco de unos sueños hechos realidad, y no entenderás que hay cosas que pueden ser posibles si junto a mí estás. 

Es el corazón el que me parte si te vas, y cuando te acercas solo se ata y se atreve a latir sin permiso y sentir a la vez. No ves que hay un perdón más valioso que la razón, las cosas del querer parecen tener soluciones para el peor malestar. Es una razón para quererte y otra para no odiarte.

De oreja a oreja van tus besos por mi espalda, arrinconando todos los tabúes y miedos que el fuego no ha podido quemar. Y es que quema tanto que apenas es demasiado para explicar todo el tiempo que ha separado los hechos de los deseos, no concibo otro cuerpo ardiendo con tanto estilo y deslizándose por los recovecos más profundos de mi ser. De aquí, dentro de mí, hasta la sien que acabe por comprender vives más cerca de mí que mi propia piel.