Ante ti, todo un Mundo de presuntas oportunidades. Desde los hechos, la más absoluta de las incapacidades, haciendo de la suerte y la esperanza armas para combatir lo invencible. Ante nosotros, todo un complot desordenado de despropósitos que más de una vez acaban minando lo que sustenta sus piernas. Y ante la vida, tan solo herramientas culpando a la máquina de crear en vez de producir. Es así como la guerra comienza, y es así como se hace imposible detenerla. Por ello se hace viral todo lo que no alimenta al engranaje, y sus piezas, tan fáciles de sustituir que adquieren un valor tan inexacto que ni alcanza para ser. Ni mucho menos para entender.
Así, el Mundo acaba por seguir girando, por arte de birlibirloque, alejado de lo que le representa, y lo que le representa bien podría ser algo parecido sin que fuese nada, y eso es porque no hay nada que importe tanto como lo que solamente importa. Cualidades al peso, cabezas que sólo sirven para sostener la jarra de leche, vacíos cuentos de buenas noches cuya función no es más que la de aguantar otra noche sin tener pesadillas. La libertad, convertida en valor, se vuelve únicamente una propiedad para los que luchan por seguir siendo, tan sólo una cruzada para el que dispara para no ser vulnerado. Y deprisa y corriendo para que el barullo no distraiga a la máquina que se nutre de almas que no aceptan ser divergentes, y que en su reciprocidad priorizan la verdad ante la razón, un arma ante un beso, todo lo que recuerdan por todo lo que consiguen olvidar.
Sin más, excusar a la máquina construida para oprimir, pues su intención no es otra que obedecer al creador. Sin más, el creador no es más que su propio verdugo, que enfermo busca su propia destrucción sin que entienda que no todo es mortal sin que por ello no pudiera ser más de lo que pudo ser. Sin más, el que vuelve locos para que le entiendan. Sin más, un reclamo para las exigencias de lo que un día fue un Mundo el cual se consideraba a sí mismo y era capaz de reconocerse tras su misma sombra. Sin más, un total totalizador que sintetiza diferencias, universaliza experiencias, que reconoce lo que no conoce y rehúsa de lo que le permite conocerse. Sin más, un pájaro que bate sus alas hasta que ya no aguante y el Mundo sea sólo un lugar para descansar, si es que se puede, en paz. Sin más, un menos que sea capaz de bastar a la máquina que desecha su guía para llorar con razones. Sin más, herramientas cuya utilidad sea recordar para qué existen y puedan construir y nunca derrumbar.
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