¿ Dónde te metes que soy incapaz de perderte ? ¿ Dónde tú fueras si yo viniera a despertarte con el mismo color que razones me falta para encontrarte ? Es, acaso, la locura de tus ojos la que reactiva mis sentidos más instintivos y se niegan a razonar una cordura más madura, menos pasional.
Es como ver el mar cuando esperas sentado lo imposible sin curiosidad, sin necesidad alguna por aguardar. Y de qué manera no hay nada que me pueda recordar tu calor sin dejarme frío, sin que el aire me cale a mí. Verás cuanto más el eco de unos sueños hechos realidad, y no entenderás que hay cosas que pueden ser posibles si junto a mí estás.
Es el corazón el que me parte si te vas, y cuando te acercas solo se ata y se atreve a latir sin permiso y sentir a la vez. No ves que hay un perdón más valioso que la razón, las cosas del querer parecen tener soluciones para el peor malestar. Es una razón para quererte y otra para no odiarte.
De oreja a oreja van tus besos por mi espalda, arrinconando todos los tabúes y miedos que el fuego no ha podido quemar. Y es que quema tanto que apenas es demasiado para explicar todo el tiempo que ha separado los hechos de los deseos, no concibo otro cuerpo ardiendo con tanto estilo y deslizándose por los recovecos más profundos de mi ser. De aquí, dentro de mí, hasta la sien que acabe por comprender vives más cerca de mí que mi propia piel.
No hay comentarios:
Publicar un comentario