11 de julio de 2014

Vida es la terapia universal

Un viaje a la locura pues es, sin más aún todavía una aventura no descrita en la que el lugar no es más que una referencia para el que se pierde entre tanta gente. Las barreras desaparecen para aparecer por su mente, que no entiende cómo ha hecho de su reino su propia prisión, sacando brillo al metal de sus cadenas y rejas y olvidando vivir una vida nada parecida a lo que por naturaleza se le considera. 

Y es, sin más, un hombre libre dentro de su abarrotada soledad, la cual hace del tedio un fiel enemigo y del entendimiento una razón para perderse dentro de sí. Su misión; resolver el misterio que acontece a cada respuesta que suscita una pregunta, hasta que las respuestas sacien cualquier tipo de ruidosa curiosidad, como un crimen perfecto a punto de fracasar. 

Se olvida de sí mismo por creer en el de los demás, es tanto el tiempo que el tiempo se le va soñando con borrar el trazo que ni siquiera dibujó. Oscura sería la verdad si la locura no fuera a la vez su enemigo declarado y sus gafas ante un libro tan abierto que por descuidado resulta por todos conocido y, sin embargo, imposible de descifrar. 

Así, entiende como salidas todas las opciones posibles, inventándose en cada huida un rol nuevo que le permita empezar de cero. Y mientras tanto se olvida de que los días no terminan, de que los miedos no se repiten, de que cada razón reprime otra nueva opción. Sigue transitando por un camino que le dirige hacia donde quiere el destino de aquéllos que siguen perdidos, que le sitúa como individuo en un Mundo colectivo, le aparta de lo que siente por hacer de él una verdad por descubrir, un hombre loco, incompleto, que por sentir tan sólo siente la necesidad de completarse. Y por ignorar, ignora todo lo que de él se llevan su razón, su naturaleza, su cultura, todas aquellas personas que por querer le nombran y no recuerdan que tras una máscara siempre queda un rostro lleno de virtudes.

Podría comprender que la locura, ahora sí, es su mejor arma, pero la locura detesta atacar y procura no tener que defenderse de los que aman tanto el Mundo que lo condenan a una renuncia por su parte, viéndose incapaces de cotejarlo en una palabra, en un beso, en todos esos sueños nos incentivan y de adultos nos reprimen. 

Idiota por sentido, idiota por defecto, idiota aquél que se desentiende de aquello a lo que pertenece, idiota y loco no es más que un piropo donde lo peor de todo es ser cuerdo. 

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