10 de marzo de 2013

Son sólo inventos del corazón

Un relato abierto, un cuento más entre tanta fábula y tanto ogro que apenas el lobo tiene tiempo para comer. Un corazón herido y palpitante que no distingue amor y dolor, un sentido sentimiento de frustración nace con él y muere por él. Una huida hacia delante, signo de su energía incesante, cada día le parecía mentira que con sólo una caricia podría él volver a nacer. 

Como la pasión y como la sangre, como el coraje y la locura desatada, aquél reguero rojo luchaba por volver al pasado, a encarcelarse en su libertad, preside la excelencia para aquellos se hartan de elocuencia y les dirán que no todo son cuentos lo que se inventan. 

No habría paz para nadie más que para esos fuertes corazones que al unísono replican una sola alma, un sólo gesto de compasión hacia el que no tiene opciones más que mirarse en el espejo y ver lo que le dicta el amor. No será quien lo diga un viejo ausente, ni un alma viva, en este presente son muchos los que callan y los que miran por temor a mirar y no ver nada.

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