Cuando la pura incertidumbre se traduce en la espeluznante idea de temer al propio temor ya no hay nada más volátil que la propia existencia. Ya no importa, cada pensamiento gira entorno a la propia razón de ser, que teme ser de más, ser de menos, y que encuentra la salida en dejar de ser. Solo que cuando uno deja de ser, normalmente no le es igual de sencillo volver a serlo, e incluso en algunos casos suele resultar imposible. Es una escapada hacia el vacío, y nada reconfortaría tanto como esto salvo porque aunque nos frene, el suelo nos salva y nos contiene.
Resulta innecesario mas no elegido este cruce de acusaciones contra uno mismo. Es la lucha natural que se tiene al recordar y traer al presente el vago peso del pasado que escribe una desarraigada estela, apuntando con su marca a la vez a nada y a este miedo injustificable por el lógico desconocimiento de lo probable. Este sentir no es más que la pura rebeldía de la libertad revelada, de la oportunidad ensombrecida por su propia gloria, carente de algún escrúpulo y desligada de toda realidad, de todo misterio. Es la derrota que nunca se acepta por orgullo. Es la sensación que nos mantiene despiertos entre tantos sueños sin cumplir para que los cumplamos, e incluso hace las veces de la mano amiga que siempre falta cuando nos aborda.
Pura energía contenida deseando conquistarte; no es más que una pesadilla en replay, un mal aprendizaje acostumbrado a ponérselo fácil al dolor que a todos nos recorre el pensamiento cuando pensamos de más mientras lo intentamos evitar. La única solución resulta de decirle que no y seguir como si nada, dejando de esperar para actuar ante el público que espera su show, aquél que hará disfrutar a los demás y te dará un lugar. ¿ Cómo hacerlo ? Escríbelo.
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