Hay algo que aquí se gestando, se forma en silencio pero acabará por empezar cuando más solo me sienta, cuando la sonrisa haya perdido su justificación. Está a punto de explotar, yo lo noto y también lo notan los demás, pero por el momento permanece encerrado donde no le dijeron que podía estar. Recluido en el área donde nada malo le pueda perjudicar, pero que le inhibe de todo aquello que le hace ser, que le permite sentirse fuerte, que le cura y le resucita si es necesario. Y poco a poco su escondite se convierte en una tumba que oscurece cualquier nueva oportunidad para respirar.
Pronto despierta, tan enfurecido que no sabe de qué hablar ni cómo gritarlo. Está tan furioso por su cautiverio que ni siquiera es capaz de celebrar su victoria, su libertad. Ha vuelto a surgir de mí esa sensación tan infantil de asumir el riesgo con los ojos cerrados, de ahogarme en el mar y seguir pensando que sigo siendo un aventurero en busca de la llave hacia la felicidad. Por fin vuelvo a entregarme a la incertidumbre, a que no me haga falta llorar para volver a sentirme humano, a quitarme la coraza que tanto pesa ya, a meterme en la cama y tener una razón para dormir despierto.
Me parece mentira que sea capaz de contestarme a mí mismo a través de una boca que no sea la mía propia, y tocarme ya no es sólo una reacción ante la pesadilla de creer que vivo un sueño por pensar que ser feliz no es nada más que eso. Y con una patada alejo de mí toda la falsa fuerza que me protegía de recordar, porque al final acabé creyendo que para siempre sería un animal más entre toda una manada liderada por la codicia del que lo destruye todo para que no disfruten sus enemigos, para que no olviden sus amigos, para que no vuelva a sufrir tanto que olvide que lo que quiero es sólo un motivo para seguir en este Mundo.
Así, desprotegido, es la única razón por la que se puede decir que estás vivo. No porque puedas morir, sino porque tienes la posibilidad de ello. Mientras tanto, hallarás la sonrisa justificando cada salto que va evitando la caída, y cada paso que vas dando sea un reconocimiento por la sangre que brota de la cicatriz a los miedos tapa. Las heridas que te limitan sólo son las armas que te sitúan por delante de la muerte en vida, la más sufrida, la que más rápido se olvida, hasta que algo activa de nuevo una sensación pura en tu interior.
No hay comentarios:
Publicar un comentario