5 de junio de 2013

Para qué correr si la respuesta la tienes en ti

Hazla brillar, es pura apariencia y eso les gusta. Lo llaman libertad. Poder amar, caminar, estar vivo, ser puro fuego. Pero en realidad todo es un juego de palabras que un día un ser vivo dijo sin sentido y con mucho deseo. Lo llaman soñar que ya estoy de vuelta sin conocer el destino de todo este camino que te lleva y te trae sin poder ver más allá, te arrastra sin piedad, siempre pide de más. Como un barco de muchas velas sin mar que cruzar, la despedida sin un adiós certero fue sólo un juego sin peones ni corazones, como el Sol cuando se ausenta sin pedir permiso y aparece después de haberse ido. En busca de lo que ya no está, otro nuevo se muestra y sin quererlo va con libre voleteo, corriendo por la jaula que le abre y le cierra las puertas al infierno. Lo llaman llorar sin miedo a nada pero con mucho dolor detrás. Lo llaman buscar aquello que nunca estuvo porque nunca fue tuyo, lo que tú asignaste el sentido y pusiste cariño. Un lugar sin gravedad ni moral que sigue y sigue, algún día podrás añorar lo que dejaste ser, lo que nadie te dijo que fuera fácil, no hay que soñar cuando se puede ser tan real. Sólo tienes que creer que todo esto existe, que con tus sueños no te fuiste, sólo tú puedes entender que nada es imposible si ellos no pudieron ser fuertes para conseguir lo que quieres, y una vez que olvides tus complejos, poder correr de aquí para allí, sonreír, ser feliz, llorar por amor y dejar la almohada para dormir. Vuelve a ti, vuelve y mírate, jamás querrás salir...

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