15 de septiembre de 2013

Ley Humana

Triste es sentarse cada mañana frente a la ventana esperando que sople un poco de viento para despertarse con mejor cara. Tomar un sorbo al café servido en un ridículo plato que de poco nos sirve, fumar por fumar y creer que nos relaja. Aprendamos de los que salen por la tele y dicen que son pobres, insanos. Jamás habré visto sonreír a alguien con tanto empeño. Y jamás podría ver a alguien de mi Mundo sonreír así con todas las opciones de las que disponemos. Ni tan siquiera cuando lo hacemos es real. Es como aparcar la mirada en algo que nos encanta pero que nunca podremos tener. Es la realidad. Es el deseo del ser humano a tener más y más, y cuanto más tenga más despreciará lo que tiene. 

Nunca antes podría haber expresado lo decepcionado que me encuentro con mi especie. Es la historia que nos define, es el beso que nunca llega, es la muerte que se lleva cada día millones de personas mientras un niño fantasea con su primer peluche. Es saber que estamos aquí y no poder hacer nada de lo que queremos lograr, la lacra que nos arrastra a no querer ver a ese niño que sonríe a la cámara pero esconde un deseo de entender qué tiene delante. Y el café se ahogaría en el agua, el cigarro se apaga dentro de nuestros pulmones, y cada día buscarás una excusa nueva para alejarte del colchón que tanto te protege cuando estás cansado. Ya no queda aliento que sostenga este argumento, el egoísmo impera en este Mundo imprevisto y alejado de poder padecer algún tipo de sentimiento cuando lo que de verdad importa entra en cuestionamiento, cuando se permite que se derrame una lágrima para producir una sonrisa.  

Quedarán ocultas las fuerzas del que algún día pensó tal, olvidado y posiblemente solo en vida, repudiado y tachado como algo raro. Quedará su recuerdo distorsionado y contado con manos que ni siquiera tocaron lo que él pudo sentir. Y se irá disgustado con el Mundo que le vio nacer y le hizo morir, sabiendo que para que se dé el cambio hace falta algo más que un café a destiempo. Las hojas soplan y es éste viento el que hoy te ha empujado en la ventana, que al alba le ha contado que el café y el cigarro hoy nos ha dado la esperanza de soñar que un día el amor se convierta en Ley Humana.

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