Podríamos hablar de tomarnos un café y charlar, pero sé que sería perder el tiempo. Podría hasta pararme a pensar en lo cierto y así no tener nunca el miedo de perseguir mis sueños. La verdad es que necesito demostrarme que cada día soy un poco más fuerte, que al menos el intento y el tiempo me dan lo que pido, o qué sentido, si no, tiene vivir. Porque dicen que la vida es maravillosa, que sólo hace falta encontrar el motivo que te motive a existir, a ir siempre con la cabeza en alto viendo cómo el Mundo se derrite por algo tan ínfimo que apenas se ve desde lo más alto. Por eso no me gusta perder el tiempo en querer, yo también sé lo que es ser persona y nunca estamos por estar, ni nunca queremos por querer. No es un dicho, es una Ley. Y la verdad que me disgusta y me alegra a partes iguales. Es como si la vida te explicara que siempre hay que andarse con pies pesados, nos indica que no hay que andar por caminos mal trazados. Pero siempre queda la duda de por dónde poder avanzar, terminar, o empezar.
Y es así como siento que avanzan los días hacia un destino no del todo claro. Donde no encuentro la causa que genere el efecto, así lo pienso cada día cuando me calzo, me siento y veo todo lo que aparece por mi mente. Ni tan siquiera entiendo cómo lo hemos hecho tan bien habiéndolo hecho tan mal antaño. Es como el caballero que le da un caramelo a un niño y otro caballero le agrede, sólo que la humanidad es sólo una. Una con un cuerpo desigual y mal formado que destruye lo que crea y valora lo que no tiene, despreciando lo que le compone. Un cuerpo integrado por los mejores órganos, capaz de volar si lo desea pero incapaz de luchar contra sí mismo. Y es así como todas las mañanas acabo por sonreír para no llorar. Es un tesoro convertido en oro para mí. Es un cuento nacido para despertar y no acostar a los reyes de este planeta. Es todo un dormir que parece real.
Por eso y por muchas más cosas sigo adelante sin hacer cuenta de todo ello. Sigo pensando, adentrándome en el corazón que nutre este cuerpo inútil en busca de respuestas con forma de ovación, que están y nunca se verán, que desaparecen como aparecen surgidas de la nada y a la vez todo. Y lloraré cuando se me acabe el tiempo y aún me encuentre a medio camino. Es quizá como entiendo que el tiempo nos limita a conocer lo que creemos que existe y no es así, y por ello entiendo mi condena cautivada por unos números que lo rigen menos mi corazón, y es así como me hallo perdido en un cuerpo abandonado, que apenas controla su tiempo y entiende su entorno, en busca de desaparecer por hacer real lo que sólo nos quiere enterrar.
No hay comentarios:
Publicar un comentario