Que sólo queda el ánimo que nos marchita, la cara oculta de la vida, restos de metralla volviendo a sus disparos certeros ocultando bondad bajo un uniforme de destrucción fatal. Y a la vez puro juego donde la verdad se mide sin palabras, esa vez donde sólo gana él. Anhelos inciertos serán pasos de caridad recreando un Universo mágico, volátil, amable y tan cierto como el día en que les vi. Aquella luz crepuscular de medianoche enseñaba senderos para cuando el alma se desperdiga, se va tras su sombra y el amor se convierte en delito.
Mi Mundo, pues, hundido como la noche que se arrepintieron del contenido de mis pensamientos podridos. Ya sé, ya tengo dónde nadar. Fue un regalo en forma de bala y me salvara de las garras de un oso polar. La calma volverá a un tiempo o espacio en blanco, marcados por un único subterfugio anclado en el pasado, luchando por sobrevivir. "No estuvo bien, ahora tendré que aprender", mientras se había olvidado de cómo volver. Y mientras tanto allí, imaginando cada noche por qué existe el lado humano no sólo el que soñamos. Tal vez un día, la coraza no resista a la metralla y las paredes de esta jaula supramundana parezca tiña y no deje huella. Así vistamos de claro sin temor a desangrarnos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario