Si me preguntan por la verdad, diré que es largo el recorrido de mis palabras a tus oídos, pero si de verdad quieres escuchar, agárrate y agarra todo lo que de mi pecho expulso por pura rabia y melancolía que hacen trizas todo esto...
Echo de menos el destino que nos hizo amigos. Echo de menos un poco de solidaridad en este camino que no es nuestro ni de nuestros ancestros, es de todos y de nadie más. Echo de menos un poco de sinceridad cuando uno se quiere declarar, cuando cree que el otro debe escuchar, y me apetece que ambos callen para dejarse deleitar por el silencio que define tantas y tantas respuestas. Echo de menos entenderlo todo con un simple "vale", y echo muchísimo de menos creer que no soy el único que se equivoca. Ver sinceridad en algo más que palabras, descubrirse mientras se conocen y no antes de ello.
La tradición y no el progreso por el progreso, echo en falta tantos besos a destiempo, tantos planes inconexos y macabros que nunca defraudan y siempre te acaban por llevar a donde menos esperas. Echo de menos el cariño de verdad, el abrazo del amigo que siempre está, el tiempo que llevo mintiendo a mis sentimientos, diciendo por "te quiero" un nunca, un lo siento. Echo de menos tanto la sensibilidad cuando se habla de dolor, cuando uno sufre y siente que su corazón se destroza, y echo de menos el encargado de reparar con una mirada todo lo que por la falta de ella se rompió.
La muerte es la maestra de todo esto; te enseña a valorar todo lo que se ha ido y no vuelve, todo lo que has perdido por la mala cabeza, todo el tiempo que se esfuma entre cada suspiro. La verdad es que echo de menos todo lo prohibido, y seguir pensando que lo que hago no es lo correcto para reprimirme y no deprimirme. Echo mucho de menos llorar por primera vez con el ahora himno de mi vida. Echo de menos levantarme helado de frío y muerto de sueño deseando estrenar cada juguete y despertar en ellos la única razón que explicaba todo lo de alrededor. Echo de menos los cara a cara, los miedos del primer cortejo, los "todo saldrá bien" que nunca suelen funcionar pero que ahí están, y todos aquellos noticiarios anunciando un festivo.
Es natural echarse de menos porque duele cuando ya no están. Y echo en falta todo aquello que, por suerte o por desgracia, ya no está. Continuar avanzando y dejando atrás todo lo que pesaba demasiado, todo lo que quise y no podía tener, todo lo que no era para mí, cada una de las mentiras que aprendí de ellas, y ni una misma piedra que me haga tropezar. Sí, lo reconozco, lo echo de menos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario