16 de febrero de 2014

De grises

Nada que me haga quedarme detiene hoy mis pasos y mil oportunidades nuevas para comenzar a vivir. Bastante tiempo me convertí en víctima de un sistema destructivo, donde la rutina me hacía esclavo de los mismos atardeceres, apáticos por aburrimiento y sin color ni textura que existiesen ya para mí. Ni pronto ni tarde, aprendí que la manía me cautivó por costumbre en un Mundo de grises y sólo una manera de gritar, ahogado por defecto. Triste pero cierto, he estado bastante tiempo entendiendo una sola verdad, una sola razón, una opción que me dirigía a error. Por motor me llevo la osadía de pedirme perdón, voy a recuperar lo que nunca tuve porque por humano me pertenece y a aprender nuestro único objetivo, que es buscar la manera eterna de reír a carcajadas. Ya estuve demasiado tiempo arrinconado, en un Mundo dicotómico donde nada es negro ni blanco, en una prisión de centinelas sin rostro humano. Mis valores quedaron anticuados para los que saltan sin cuerda por el puente de la vida. He perdido todos los sentidos que sin sentirlos me tenían esclavizado y bastante lejos de mi cuerpo y sus deseos. Me volví otra vez humano. 

Nada de nuevo, nada de viejo, tan sólo un adiós a este miedo tan dichoso que me ataba a las cadenas que no creamos, las que nos encierran en un rutinario abecedario que nos sitúa en un plano cerrado, en signos que dicen que nos hagamos daño, que nos perdamos y nunca encontremos la razón por la que decidir ser humanos. Vencido y despedido, puedes avanzar siguiendo sus pasos hasta llegar a los míos; yo he aprendido porque he podido sentir frío, tanto frío como para recordar que aun sigo queriendo tocar el fuego, y todos esos sueños que parecen absorbidos por un incompasivo sino. Del viaje a otros años para poder reivindicar nuestro derecho a hacernos daño, a llorar si lo deseamos, a que juzguen y nos juzguen, a matarnos y matar a los que nos encierran sin tocarnos. Yo me voy, me quedo aquí pero no pienso seguir haciendo indiferencia a la más bonita casualidad que acaba por quitarme la venda. Yo me quedo aquí y sin embargo me voy más allá, donde el Mundo sin variar consigue hacer felices a sus partes, que se unen formando un sólo todo de varios colores, donde el gris es la opción y no el destino. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario