Me da miedo este raro
desvelo después de haber conseguido lo que tanto he anhelado. Parece extraño
tenerlo todo y no sentir nada, como si el aire putrefacto que tenía dentro de
mí se hubiera ido y consigo hubiese arrastrado todo tras de sí en el mismo
acto. Con su salida el fin de los días. Con todo lo que un momento podría soñar
y que ahora tenía, ¿ es acaso el destino que merecía ?
Ando sin saber por dónde
debo ir, sin saber si lo que quiero y lo que tengo se llevan bien, caminando a
la deriva con ojos explosivos volteando de arriba para abajo sin decirme nada,
siempre esta paranoia de un camino incomprendido ahora desemboca y me quedo
vacío. O eso siento. Llegaría el momento tan esperado que cuando llegara nadie
sabría parar de correr.
Siempre haciendo la cama para el que llegue nuevo, y que sepa que su destino es todo lo que pido para mí. Que jamás me abandone y yo jamás le abandonaría, sólo enamorarme y dejarme llevar por sus brazos hasta sus manos, y en cada mano un abrazo que queden en eso y un beso. Así no podría despedirme de todo ello para siempre y tuviera que volver para volver a verte.
Mi corazón de nuevo se ha parado, el destino por fin lo ha marcado. Empieza, boom, de cero, boom, para permanecer atento de sus cicatrices y el absurdo dolor a recién mintiendo, anduve saltando y mirase el fuego para las lágrimas que en ellas puedo ver que ahora soy lo que quiero.
No hay comentarios:
Publicar un comentario