9 de noviembre de 2013

Aprendemos

En esta vida aprendemos demasiado despacio. Aprendemos dando pasos de ciego, atreviéndonos a pisar el fuego. Demasiado despacio porque en cada año mueren millones de personas, que en su recado van pasando de generación en generación todo lo que la vida les ha enseñado, mas con pena se despiden cuando mejor la conocen. Aprendemos porque necesitamos de algo que nos mantenga alerta, que active nuestros sentidos y nos haga creer que somos algo más complejo que un simple mosquito. Que estamos aquí por algo, para algo, no podemos quedarnos cruzados de brazos a esperar que el tiempo nos derrote. Sólo es cierto que los años no pasan en vano, guerreros sin espadas en las manos, mártires de deseos, caprichos y unos pocos instintos que son nuestra verdadera fuente de poder.

La verdad es que el ser humano no tiene por qué venderse tan barato. Su existencia tan perfecta podría haberles dado cualquier cosa que los dioses, ficcionados por ambos todos, hubieran soñado. Y la verdad es que no avanzamos tan despacio, no podemos evitar deternos en algún que otro paso para tropezar dos veces con la misma grava. No es sencillo dar cuenta de la perfecta absurdez del ser humano sin interpretarme como alguien a ellos alejado, y no podría criticarles sin criticarme en buena parte. Sólo que no hay nada que el tiempo no salve, y las vidas que despacio nos van dejando se llevan de nosotros, los que aquí estamos aún, todo lo malo. Aprendemos así a sentir real, a desear lo que hemos tenido y no lo que podemos llegar a tener. Es darse cuenta de que no avanzamos tan despacio cuando se van y nos dejan desgarrados, cuando el amor ya no es el único que acompaña siempre a la palabra dolor. 

Deprisa porque las palabras avanzan con prisa. Cualquier niño te dirá lo que tú decías en la adolescencia, y probablemente sufrirá por más, y sin duda más rápido aprenderá. Demasiado despacio para ser verdad, suficientemente deprisa para comprobar que con sangre no todo cala, aunque la experiencia y la Ciencia se empeñen en demostrar que hay que perder el poco tiempo que tenemos invirtiéndolo en crear algo que jamás tendrá su sitio en la realidad. Tropezar y tropezar, dicen que es la única forma de avanzar. Pero sugiero que reflexiones y pienses que avanzar y aprender en esta vida no siempre van unidos. Tan deprisa como despacio puedas ir, y así el inicio de una nueva manera de entender. 

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