Tengo miedo a más decepciones, a despertarme un día y ver que nada es lo que parecía, que todo ha cambiado demasiado. A haber soñado demasiado por culpa de un sueño del que no despierto y que no me deja dormir. Aviva el temor mi miedo a quemarme las manos y los brazos por gente que no me entiende ni lo hará. Y ni tan siquiera ser valiente para levantarme de la cama y arreglar todo lo que aún tengo pendiente y he de solucionar.
Y cuanto más grande el miedo mayor es el color negro en el cielo, al que miro esperando para pedir un deseo a la estrella fugaz que tonto me hiciera creyendo que es lo único que puedo hacer para con esta situación. No es normal las situaciones de incomodidad, de desvelo, lo raro es sentir siempre miedos, y día tras día es algo que ya no puedo sostener. Busco de la vida sólo una salida y es lo que hoy me trae de nuevo al dudar.
Entonces, brava manía la de mirar hacia atrás en vez de hacia delante, si me deja pensar, puedo intuir que solo nací y de mí depende despedirme de esta vida recordado por muchos. El miedo me hace ser un cobarde que apenas ya me deja seguir y ya el agua me ha arrastrado hasta el fuego suficiente.
Depende de mí decir adiós a todo lo que no quiero en mi vida, porque puedo hacer de este mi Mundo todo un Mundo nuevo. Este es mi deseo cuando la estrella cubierta por ese cielo negro que hoy parece un poquito más sincero.
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