6 de diciembre de 2013

Hasta que la rabia nos separe

Ya nada queda. La pasión se transformó en mucho dolor, y el destino nos hizo fieles enemigos. Ya hace tiempo que no te veo, que sólo miro a aquél que un día vino y se quedó conmigo para después marcharse poniendo un punto y aparte. "Hasta que la muerte os separe", y bien que aprendimos que se puede morir de muchos tipos. Se puede vivir muriendo, destrozando y destronando todos los sentimientos que aunados hacían de nuestro camino un sendero lleno de cristales rotos. 

Me encantaría poder decir que el miedo hizo del tedio un aliado, pero lo cierto es que el tiempo les dio la razón a los que con maldad serían visionarios de cada uno de nuestros pasos. Es que tu y yo ya no somos tu y yo, no hay nada que nos una y más de una razón para alejarnos. Para reunirnos con un pasado que apenas parece haberse marchado y que ahora nos recuerda el tiempo que hace que no disfrutamos de nuestra compañía. Eternos dependientes que se enfrentan como el odio y el amor, jamás volverían y dirían que algo es para siempre. Se llama lección... Se llama amor; la rabia al por mayor.

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