Hoy todo parece lo más pequeño e
insignificante. Será que la mirada turbia no me deja disfrutar de la dulce
realidad, como la sal en el caramelo que hacía delicias en mi boca y que ahora
sólo se deleita con mi más oscuro odio. Cuando la rabia se queda en el camino
descubres otras formas, hasta ahora nuevas, de querer al revés, y sorprende
vislumbrar un universo distinto. Nunca hubiera imaginado que se pudiera vivir
de la ilusión y también del rencor, de los momentos que fueron y ya no serán, y
de las ganas de realizar las acciones que a saber cuándo podrán llevarse a la
práctica. Era una decisión meditada, una elección obligada, aquel día del
futuro hoy se mostraba presente, y el odio y la rabia decidían sin querer en mi
lugar.
Hoy los únicos despiertos serán
ellos, los que hicieron de mí aquél que solo sabe recordar y odiar a partes
iguales, aquél rabioso perdido y loco que nunca mira hacia delante por miedo a
otro puñal, el que está sordo de miedo y sólo se detiene para pensar cómo
aprender de nuevo a andar. Por ello, el que teme a la nada y el que nada bueno
espera porque todo lo que ofrece es ya lo que le dieron a cambio de todo lo que
tuvo, vacío por fuera y por dentro y lleno de oscuros pensamientos. Os
cambiaría todo lo que digo por un hecho certero, que me diera la calma por la
que el león ruge, pobre de él con tantas piedras si fueran materializadas las
heridas morales que ahora le hacen un vagabundo sin oficio ni beneficio.
Mañana esperará nada porque con
nada se conforma, necesita lo todo para sentirse de nuevo completo, como cuando
nació, feroz e inocente, de felina mirada y agresivo juego de dientes, feroz
también lo siento, con fuerza desgastada por aguante natural, que de nosotros
es lo más inherente, lo que nadie te puede robar. De palabra, huye hacia lo
desconocido en busca de una forma de salir de lo que ve y que nunca cambia,
cuando quizá él cambió por solución al dolor de sólo poder ver una vida que no
era la que le pertenecía, una vida vacía y siempre escondida, con ansia de
rugir en un Mundo de palabras vanas, oscuras y muchas mentiras. Acabara su
película con la victoria, el alcance de la libertad que sería el fin de sus
días, de su oscura sombría. La tristeza nunca volvería a hacer llorar al Rey
del Reino donde lo prohibido es sentirse cohibido.
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