5 de julio de 2013

Como un león

Hoy todo parece lo más pequeño e insignificante. Será que la mirada turbia no me deja disfrutar de la dulce realidad, como la sal en el caramelo que hacía delicias en mi boca y que ahora sólo se deleita con mi más oscuro odio. Cuando la rabia se queda en el camino descubres otras formas, hasta ahora nuevas, de querer al revés, y sorprende vislumbrar un universo distinto. Nunca hubiera imaginado que se pudiera vivir de la ilusión y también del rencor, de los momentos que fueron y ya no serán, y de las ganas de realizar las acciones que a saber cuándo podrán llevarse a la práctica. Era una decisión meditada, una elección obligada, aquel día del futuro hoy se mostraba presente, y el odio y la rabia decidían sin querer en mi lugar.

Hoy los únicos despiertos serán ellos, los que hicieron de mí aquél que solo sabe recordar y odiar a partes iguales, aquél rabioso perdido y loco que nunca mira hacia delante por miedo a otro puñal, el que está sordo de miedo y sólo se detiene para pensar cómo aprender de nuevo a andar. Por ello, el que teme a la nada y el que nada bueno espera porque todo lo que ofrece es ya lo que le dieron a cambio de todo lo que tuvo, vacío por fuera y por dentro y lleno de oscuros pensamientos. Os cambiaría todo lo que digo por un hecho certero, que me diera la calma por la que el león ruge, pobre de él con tantas piedras si fueran materializadas las heridas morales que ahora le hacen un vagabundo sin oficio ni beneficio.

Mañana esperará nada porque con nada se conforma, necesita lo todo para sentirse de nuevo completo, como cuando nació, feroz e inocente, de felina mirada y agresivo juego de dientes, feroz también lo siento, con fuerza desgastada por aguante natural, que de nosotros es lo más inherente, lo que nadie te puede robar. De palabra, huye hacia lo desconocido en busca de una forma de salir de lo que ve y que nunca cambia, cuando quizá él cambió por solución al dolor de sólo poder ver una vida que no era la que le pertenecía, una vida vacía y siempre escondida, con ansia de rugir en un Mundo de palabras vanas, oscuras y muchas mentiras. Acabara su película con la victoria, el alcance de la libertad que sería el fin de sus días, de su oscura sombría. La tristeza nunca volvería a hacer llorar al Rey del Reino donde lo prohibido es sentirse cohibido. 

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