Me abrazaría al miedo si pudiera hacer de ti un diablo menos. Ardería en fuego para que en tus entrañas sólo quepa el hielo eterno, que al menos hiciera algo por curar esa libertad de niñato engreído que tanto añoras y por la que descartas un momento comprometido. Habría de agarrar con fuerza para que vieras que no miento, nunca estaría tan seguro en la decisión de perderme entre las sombras, y tú nunca vendrías porque aunque darías el cuello y tu respiración por alguien como yo, jamás sentirías por mí nada más que simple atracción. Es hora que des espacio al amor, el hueco que se merece dentro de nuestra bomba de calor y emoción multiplicados por dos, por la sangre que nos separa y queremos unir, el vuelco de tu vida y la mía cuando se encontraron una buena tarde bajo el Sol.
Un buen día para recordar y para olvidar todo lo pasado hasta aquí. Sintiendo nuestras manos latir y nuestros pechos sentir todo el frío que había pasado nuestro sentimiento de reencontrarse de nuevo para que una vez el miedo nos echara de menos y quisiera del momento destruir la locura que nos hacía cuerdos. Llegará el momento en el que suelte mi fuerza sobre tu cuerpo, nuestro camino se destruye porque nuestro destino es estar unidos bajo un simple recuerdo. La belleza y la sombra negra ahora sólo yo las veo, mientras tú te vas para siempre con mi recuerdo y mi sentimiento bañados en mil lamentos que tras una sonrisa brillan aquí dentro, donde la sangre baña el corazón que añora las alas del ángel que un buen día dotaste para aún no sé por qué.
Que la maravilla te sea entregada como dulce trofeo en cielo o infierno, sea donde estés mereces todo eso y más, sólo quiero que te lleves contigo lo que me dejaste para mí. No puedo vivir así, no puedo vivir sin ti.
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