Qué miedo daría saltar al vacío, ver caer su y sus penas que no llevaban a volar ni mucho menos, le hacían caer. La gente no verá por qué lo hizo, ni siquiera entenderá las veces que tardaba demasiado en salir del baño, nadie entiende de lágrimas, el dolor no es lo único que duele, también la soledad. No existía pena que pesara tanto, había convencido al Sol para esperarle a que saltara para salir y hacer público su magnanimidad Cómo podría una persona por desesperación luchar contra su natural instinto de supervivencia cuando nunca antes había podido lograr superar su vivencia. Y ahí quedaría su cuerpo y su alma, partido el corazón por fin ya liberada, la única que viviría a tal magnicidio, al dolor más grande y a la pérdida más pequeña, la del loco que por amor vivió sin ver teniendo ojos, los que un día le hicieron ver que la vida hablaba más de la cuenta. Le habían engañado y estaba tremendamente agotado, su fraude no sería en vano. Y si a alguien alguna vez le había éste importado, no podría demostrarle más al tiempo ni al sueño que su viaje ahora tenía un cruel freno, el de la pena de no haber podido evitar lo que en su mano cayó al cerrar el puño de Fuego.
Soledad es miedo, bucle partido de sueños, torre caída del Cielo.
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