22 de abril de 2013

Cometa estelar


Qué distinto parece el mundo al girar
cuando te sientas junto al mar y 
aparece una estela de vida que no acaba nada más que comenzar. 

Una estela que brilla sin cesar, 
que no distingue oscuridad de verdad, 
pero que sabe de todo y más.

Uno, dos... y así venían,
 se veían y se iban mis cometas en el cielo. 

No sé cuántos pude divisar.
 Ni siquiera presté atención a sus recomendaciones, 
recomendaciones acerca de un mundo nuevo, 
de una forma distinta de sentir 
y de explicar el por qué la vida es así.

Dibujaban felicidad
diseñaban nuevas formas de reír,
 mostraban colores extraños... 

Y ahí me quedé yo, 
mirando al cielo, 
contando estrellitas, 
a cuál mas bella; 

Contemplando la magia que tienen unos ojos que no existen 
pasaba cada noche junto al retiro de mi mente; 
sin poder parar de acudir a mi encuentro con los sueños, 
porque siento que es demasiado pronto para deshacerme de alguno de ellos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario