21 de abril de 2013

Bostezos


Hace tiempo que aprendí a no hacer caso a las normas, a retar a lo antiguo e invitar a lo nuevo, a aquello que consideran como malo y que para mi es todo un reto, reto a acabar. Como la miel en los labios de un perro, como el agua cuando hay sed, como el viento en verano. Tan sabroso, tan jugoso... Todo un juego de sensaciones hermosas y profundas, eso sentí. 

Una luz se encendía al inicio, y se apagaba con la humedad de nuestros cuerpos, secos una vez más. Secos con poder de más, ambiciosos de juego y seducción, no había cabida para tanto estupor, demasiado dolor decían algunos para ser amor. 

Ya caí en el pecado, ya tiré la piedra, pero no esconderé mi mano. Soy un jugador, soy un ganador, puedo con el tirón. Camino y te digo que no sé a dónde, que yo nací sin frenos y esto no tiene fin. El aire envicia la ciudad y yo te sonrío, no es más que amor. 

O más que eso. 




No hay comentarios:

Publicar un comentario