De la sierra a tu ventana
dichosa sea la Tramontana
la que me atrae con el Sol
cada día a arrugada tu cama.
Y dichosa sea la vida
que en ti me dejo
si no es más de lo que le pedía
al Mundo cada mañana.
Ahora es todo más calmo,
más silencioso y más pasional,
es la magia de nacer hoy y
sin poder seguir,
volar el Cielo y lanzarse a soñar.
Es el hecho de no mirar
y verlo todo;
la montaña aquí y la playa allá,
tus ojos, tu cara,
todo lo que el amor esconde.
Dejamos de pensar cuando el beso deja de jugar
se libera y no se prohíbe,
cuando se dejan atrás los reproches
y la Luna se enciende de noche.
Cuando las dudas se largan
y Madrid se destapa.
Donde el frío es sólo un arma más
para decir con un abrazo lo que mi mente espera.
Sólo hay un mes de distancia,
entre lo que digo y tus esperanzadas palabras.
Por las que muero y me levanto por las mañanas,
por las que escribo esto y desato mi corazón.
Porque fuiste el primero de una larga colección
mi peor aliado, mi mejor elección.
Y si el ansia entra hoy por la ventana que acoge la Tramontana
sabré que Madrid siempre estará, como lo estuvo aquella mañana
y si el miedo viene a por mí
que me coja pensando en ti.
El miedo está presente cuando el amor florece.
ResponderEliminarGracias por tu visita. Un abrazo