Me confieso diciendo al Mundo que he sido un poco granuja. Por olvidar, por intercambiar vivir por pensar, fui de listo y me choqué contra las dudas. Nunca antes, nunca igual, siempre adelantando lo que quiero por encima de lo que puedo llegar a ver. Sí, es cierto, me delato antes de que me apresen las distintas caras del Cielo, nunca he sido del todo bueno y no me arrepiento de ello, pero está de moda vivir sin miedos.
Hoy es un crimen decirle al Mundo que creer es de viejos, que los niños saben más porque apenas sufrieron, tener fe para no tener credo, seguir rotando y seguir viviendo los miedos que no nos dejan hacer realidad nuestros deseos. Libérate, haz como yo, llegaré hasta donde me pueda el sueño, y quizá éste sea eterno pero podré dormir sin que me desvele una pesadilla. Podré pensar que la vida es un juego, y acariciar la codicia que hizo de un demonio un hombre de inviernos.
Podrás gritar si confiesas la verdad, podrás elegir dónde vivir, podrás seguir teniendo miedos y vencerlos o tirarlos al fuego, podrás hacer de todo pero nunca más podrás esconderte. Todo libre como el medio que te rodee, todo un ser que por mucho que juegue nunca se cansa, avivando el color del que pintes las mañanas. Así se haga, así será. Dale la vuelta y empieza a sincerarte, a valorar lo que dentro guardas, a compartirlo y a disfrutarlo apartado de la soledad.
Y darle las gracias al momento en que decidí leer esto, lo que me animó a cambiar el cuento, a que perdí la cabeza aclarando mis sentimientos. Gracias a todo ello, que me hizo más fuerte y más intenso, me hizo madurar y también descartar lo que creía mío y que ya no tengo ni pienso, sin querer lo espero, el día en que tú leas esto y digas "Sí, es cierto" y yo me quede para siempre contento...
Quizás, así sea, pero el miedo es un componente de la vida.
ResponderEliminarUn abrazo