13 de marzo de 2014

Cualquier ventana sirve

Siempre he sido de los que jamás ha entendido qué significa eso de la perfección. Es como el hambre en el Mundo; sabemos que existe pero no tenemos verdadera idea de lo que es, por mucho que lo imaginemos. Y así con infinidad de conceptos basados a partir de un contexto fijo cada vez más cambiante. Todo esto incluye, entre otras, las palabras amor y verdad. 

Y es que un buen día te paras a pensar y hasta descubres cosas. He llegado a toparme con colores nuevos, pero éste no es el caso. La cuestión alude al hecho de que la experiencia nos forja, nos forma, nos caracteriza, porque cada ser va unido a un existir, y porque todos somos distintos jamás podremos compartir el mismo punto de vista sobre un acontecimiento. Por ello es que la verdad es tan relativa y el amor tan puñetero; nos engañan por nuestro bien, nos mienten mientras dicen que todo es verdad, y el amor aparece aquí como un elemento aparentemente neutro que nos golpea de lleno y nos cambia nuestra manera de vivir y de convivir con el Mundo. La verdad asoma y el amor se empieza a traducir en dolor. El dolor se te refleja y todo se llena de sangre. 

Así, una vez comienzas a pensar, todo lo que un día fuera cosa de dioses se queda en un cuento para niños, y parece que el Sol te mira con dureza; tiene celos, sólo espera que un día seas capaz de mirarle de frente sin llorar. Y la verdad es que le quiero tanto que mi amor es ciego, nadie podría vivir lo que siento sin mirar al cielo y decirse a sí mismo: ¿ es esto lo que tanto quiero ?

Reflexión tras reflexión, empieza el juego de las mentiras y cada vez que se me viene a la cabeza la idea de que algún día llueva más de la cuenta ya no haya vuelta atrás. Todo sería perfecto si en cada experiencia alguien gritara como yo, besase como yo, perdiera los papeles como yo y supiese pedir perdón. Me quedaría en la ventana como tantas otras veces riéndole a la vida, mintiendo a las entrañas de mi ser, escupiendo hacia arriba y apartándome después; discutiendo cada día por un segundo más de vida así, ignorando las barreras que nunca estarían si no fuera por el líder de la manada. El que lo maneja sin contemplación; sí, el amor, el dolor, la verdad y la mentira, como cada concepto cargado de miles de respuestas para cada palabra vacía. 

Pero siempre seremos libres, creyendo escapar de los castigos de la vida, creando los lazos que estrangulan la libertad que en cada una de nuestras elecciones se ve perdida. Sin más, no pienso perder más el tiempo mirando a la nada desde aquí, el aire está chivato y mi alma parece tener frío. 

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