15 de marzo de 2016

La punta de algo más que un iceberg

La homosexualidad no está en el 10% del planeta. La homosexualidad se encuentra en todo lo que nos rodea; en todas aquellas cosas que nos identifican y etiquetan como tal por el simple hecho de parecer ser algo que quizás ni tan siquiera uno se ha planteado querer ser antes.

Incluso te malogran, te obligan a posicionarte en una guerra que nunca antes te había dado tan igual. Son esas cosas las que rodean todo lo que nos rodea, cerrando el círculo como si de un circuito se tratase, solo que no llega a ningún lugar. Y nos siguen condenando a todos a una lucha estúpida con el de al lado, con el de enfrente, con el vecino, con el amigo y con el enemigo, pero sobre todo una y otra vez con uno mismo.

Pues, señores, ¿ quién no se ha tenido que cuestionar a sí mismo por si no resultaba cuestionable, incluso desacreditable, cualquier acto cotidiano realizado por poder resultar "demasiado" femenino o masculino? Vulgares etiquetas que dicotomizan todo lo naturalmente humano, todo lo probablemente posible en la vida de un individuo y con independencia a lo que le cuelgue (o no) entre las piernas.

Estúpidos somos si no pensamos con verdadera claridad sobre este hecho porque entonces seguimos ciegos caminando por un único camino de un sólo sentido. Demasiado aburrido, ¿ no ?

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