Vamos tú y yo a donde está brillando el Sol,
que está muy lejos y nada nos molestará,
y te lo digo de verdad.
La vida que te pido te la regalo de mi,
y tienes hasta para elegir.
Palomas negras habrá pero
con un poco de bondad de blanco las conseguiremos pintar.
Manejando la marea y el aire,
fugaz, que no sabe ni se siente,
pero juega a que no tengamos que pisar el suelo,
pues no quiere que miremos atrás.
Y sin escondernos,
más bien lo usual,
caminar, dar un paseo y que nos de igual lo que digan con su mirar.
Nada ni nadie nos hará frenar...
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