Me he ido sincerando a lo largo de mi pequeñita vida tantas veces conmigo mismo que a veces el espejo resulta mi peor enemigo. Temo no ver lo que soy, temo no estar llorado lo suficiente e ir por la vida con el pecho demasiado descubierto.
Es este miedo el que acude a mi tiempo y le hace esperar, mientras sigo esperando que su reloj coincida con mi mejor momento. Sin más, decido avanzar, y no puedo porque no sé qué más se necesita aparte de un buen plan para encontrar el sentido que todo lo dirige, para pisar por la vida con la cabeza sin agachar.
Será mi culpa por no haber tenido el hombro al que nunca nadie se quiso agarrar, que soy torpe para esas cosas y no sé pedirte sin estar pidiéndome a mí mismo otra oportunidad. Aunque parezca un juego, para mí es solo la realidad a rojo fuego; es lo que tengo, es como sé jugar. Se me ha olvidado el derecho a sentir la humanidas como un derecho a poder disfrutar de las grandes cosas que permiten volver a casa con las esperanzas puestas en un mañana donde solo exista el hoy.
Todo, siempre se desvanece, pierden mis manos la fuerza que nunca tienen y cuanto más se acercan más se alejan a tus más altas ganas de que te agarren por la espalda. Te desean más que a nada, te extrañan si solo el aire es una respuesta. Es un futuro donde la certidumbre crea dos enemigos que nunca han dejado de volar, que oueden por fin descansar y se hallan en un lugar que en los libros ya no existe.
Tú y yo suena dulce y siempre tan cerca, y yo y tú es esa completud a punto de desbordar. El valor como valor no es tal sino la manera en que nos enfrentamos o aferramos a él, mientras excusamos todo el dolor que sentimos por la falta de ánimo o el exceso de arrogancia. Y tu sin mí es un yo nada preciso donde no hay nada mejor que superar tus retos.
Así es como hoy explico que el amor es mucho más que opinión; es iniciar una misión donde la forma de ganar puede coincidir con la de perder, aunque perdiéramos antes de comenzar y aun quedaran razones para disimular que me vuelves tan loco que es suficiente.
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